Yo reciclo, Kucoo reutiliza. Y tú ¿reciclas y reutilizas?

Repasando los recuerdos de mi infancia, me doy cuenta de que lo de reutilizar me viene de siempre. Nunca olvidaré esa caja de corcho, con tapa deslizante, que guardaba una botella de licor que le regalaron a mi padre y que luego se convirtió en uno de mis más valiosos tesoros. Fue el armario de mis Barbies, también su baúl cuando, en mis juegos, emprendían largos viajes en barco. El canapé de su cama, cuando luego hice un colchoncillo para que durmiesen…

Hoy, sigo reutilizando y reciclando. Guardo esos pequeños trozos de tela e hilo que siempre sobran para rellenar cojines, los más grandes los almaceno por colores para labores de patchwork. Los botes de frutos secos para ensalada que compro en Mercadona los reutilizo para guardar materiales.

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Con un pequeño trozo de tela y otro de guata que han sobrado de cualquier labor puedes confeccionar sencillas piezas para mantener tus accesorios de costura en orden y a la mano

Los botellines plásticos de agua son los juguetes preferidos de Lola. Una vez vacíos, les quito la etiqueta de papel y se los doy. Los persigue, les ladra, los lleva de un lado a otro, los muerde… Así, cuando se van al contenedor, ya han tenido un segundo uso.

En nuestro taller he colocado una tradicional pizarra de tiza, para evitar utilizar tanto papel en recordatorios temporales. Reutilizamos las cajas de cartón para almacenar el papel que luego se irá al contenedor azul y ahora, que se acercan los tiempos de realizar las labores de nuestro huerto urbano, tengo reservadas unas enormes botellas de plástico para crear invernaderos para las semillas que guardamos de la siembra del año pasado.

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Los botes de frutos secos para ensalada de Mercadona son ideales para guardar cosas. Uno de los muchos que tenemos en el taller los uso para guardar trocitos de papel y no hacer mil viajes a la bolsa de papel para el contenedor azul

Todos estos pequeños gestos desarrollan mi imaginación y me unen más a la naturaleza a la que tanto admiro y respeto. Este planeta es nuestra casa, y es nuestro deber mantenerla limpia y en buen estado. Me preocupa esa tendencia de comprar productos de dudosa calidad, que se estropean enseguida y van a parar casi de inmediato a un contenedor, para luego terminar formando parte de esas lamentables montañas de basura que pretendemos que no existen por mirar hacia otro lado.

Me enorgullece pensar que nuestros collares Kucoo Hecho a Mano son a prueba de juegos caninos, porque pueden lavarse muchas veces, tanto como tus vaqueros preferidos, incluso en lavadora, y sus enganches son mucho más resistentes que los de plástico. Es nuestra manera de contribuir a no generar tanta basura. Nos encanta que las bolsas de plástico estén destinadas a desaparecer, y por ello confeccionamos bonitas y resistentes bolsas de tela, muy perrunas, para que el hacer la compra sea más sostenible con nuestro entorno mientras mostramos a todos en el supermercado que somos los mejores amigos de nuestros perros.

Muchos me comentan que no merece la pena mi labor de separar los desperdicios y depositarlos en el contenedor que les corresponde, porque dudan de que ese material sea reciclado realmente. Yo siempre respondo lo mismo “yo cumplo con separar, es lo que está en mis manos hacer por el planeta. No puedo controlar todo el proceso, pero, al menos, hago lo que me corresponde como ciudadana responsable”.

Unete a esta cruzada en favor de la naturaleza. Reutiliza y recicla todo lo que puedas. No tires algo sin antes pensar si lo puedes aprovechar para algo más. Seguro que se te ocurre una idea genial que te llenará de satisfacción. Cuéntanos que haces para que nuestro planeta sea un poco más feliz.

10 de las razones por las que las personas con perro pasamos fácilmente por locas

Hay una frase que suelo decir cuando sale a colación mi desbordado amor por Lola, suena más o menos así: “Todas las personas estamos más o menos locas. Si mi locura son por los perros, me siento orgullosa de haber perdido la razón”.

Me he encontrado por casualidad con este vídeo que se titula “10 razones por las que las personas con perro están locas”. He apuntado los enunciados y ahora, que leo nuevamente el título, me pregunto: ¿estas 10 cosas son las que nos han enloquecido? ¿o son estas 10 cosas las que llevan a que “los no perrunos” piensen que se nos ha ido la cabeza?

En fin, leedlas y sacad vuestras propias conclusiones.

  1. Tu suelo siempre está cubierto de juguetes mordisqueados. En casa no me encuentro muchos juguetes de Lola, pero botellines de plástico triturados hay por cada rincón. Me esfuerzo por quitarle uno antes de sacar uno nuevo, pero pierdo el control de los que andan en circulación. En fin, me consuelo pensando que los llevo al contenedor amarillo con un reciclaje de más.
  2. El menú de tus perros resulta mejor que el tuyo. No creo que Lola esté de acuerdo con esto, pero opino que ella come más sano que yo. Pocas grasas, harinas y nada de azúcar. En mi lista de la compra suelo incluir yogures naturales desnatados, exclusivos para ella, sus galletas para la merienda, palitos para sus dientes y, de cuando en cuando, le doy un huevo cocido, uno de sus manjares preferidos. Sin contar con que no hay día en que yo coma judías verdes, espinacas o brécol que no complemente su ración de pienso con uno de estos ingredientes de mi dieta.
  3. Conoces mejor a los perros de tus vecinos que a tus propios vecinos. Es así, admitámoslo. Los perros son muy educados. Si se cruzan en la calle, se saludan aunque no se conozcan. Terminas reconociéndolos, saludándolos y, si son muy especiales, casi ni te fijas en el humano que va del otro lado de la correa. Quien esté libre de pecado que tire la primera galleta.
  4. No bromeas cuando te refieres a tu perro como a “tu niño peludo”. Y es que son unos eternos niños, aunque sean abueletes, su mirada es siempre inocente y no dejan de pedir mimos como cuando eran pequeñines.
  5. Desconfías de las personas a las que no les gustan los perros. Si alguien pone cara de asco ante un tierno cachorrito ¿no es para desconfiar?
  6. Tu despertador pasa a ser un hocico mojado. En mi caso, no. Lola está sincronizada conmigo. Si duermo, ella duerme. Si me levanto, ella también. Y me gustaría que me despertase a lametones, en lugar del odioso despertador.
  7. Tu perro no se queda sin regalo de Navidad. ¡Si para ella la Navidad es todos los días! No porque le compre juguetes a granel, sino por que cualquier cosa es para ella motivo de inmensa alegría. En realidad, eso es la Navidad.
  8. Las babas pasan a ser parte de tu día a día. Lola no es de babas, pero de pelos sí. En los rincones, en mi ropa, en las cortinas…
  9. Tu perro se convierte en el mejor confidente y amigo. Ah ¿es que hay otros confidentes además de los perros?
  10. A pesar de todo esto, sabes que tener un perro es una de las mejores cosas que tienes en la vida. ¿O no?

Y vosotros, perros del mundo ¿qué pedís en esta Navidad?

Muchas veces me lo pregunto ¿qué es lo que más le gusta a Lola? Le gustan muchas cosas: comer, correr, los días de viento, saludar a humanos propios y extraños, dormir, jugar con botellines de plástico, pasear en coche, las visitas humanas, los mimos, estar en casa, el parque, su cama grande, beber agua del bidé… Pero ¿lo que más le gusta?

Reduciendo la lista, sacando las cosas sin las que podría pasar el día, creo que lo que más le gusta es comer, dormir, los mimos y estar conmigo. Si he de elegir sólo una, estaría entre comer y estar conmigo. Tomando en cuenta que si antes de salir de casa le dejo una de las galletas que más le gustan y al regresar me encuentro con que no se la ha comido, y lo hace sólo segundos después de mi llegada, creo que puedo concluir que lo que más anhela Lola en el mundo es mi compañía.

Y es que estos animalitos que nos entregan su amor y lealtad incondicionales lo que más necesitan es compañía y cariño. Sí, es importante darles una buena alimentación, cuidados veterinarios y comodidades, pero para ellos, somos nosotros lo que más quieren en el mundo. Es por ello que, en estas fechas, os invito a penséis en ello, en la nobleza de sus sentimientos hacia nosotros y en que si es importante estar con nuestros seres queridos en estas fechas familiares, también lo es no dejar a nuestros perrillos solos en casa, porque para ellos sus humanos somos su familia… Si pudiesen pedir un regalo de Navidad a Papá Noel, seguro que pedirían “¡Mimos hasta aburrir!”

Felices fiestas, muchos mimos perrunos y paz para todos los seres vivientes de este enorme planeta.

Cuando la actitud multiplica, un error es sólo una circunstancia a resolver

Las ideas son importantes, llevarlas a cabo también. Pero contar con un espacio de trabajo cómodo, ordenado y que inspire a pasar a allí horas y horas pensando, dando forma a las ideas, es fundamental, al menos para mí. Y mi estudio, bueno, no reúne esas condiciones. Tres mesas separadas entre sí, cada una de una raza, cajas, cajitas, producto de una improvisación tras otra, componen un conjunto que cada día me agobiaba más hasta que ya me comenzó a resultar desagradable hacer algo allí. Cuando este momento llega, hay que tomar decisiones y planificar las acciones para hacerlas realidad. Todo con la intención de lograr el mejor resultado con la mínima inversión posible.

Necesito una amplia superficie en forma de “L”. He mirado tablones y patas, he hecho un plano con las medidas, he apuntado precios. Hace tiempo que tengo en mente el conjunto de escritorios que reúne las características que necesito y, aprovechando una oportunidad, me he venido a Ikea a comprarlo. Ya sabéis como es esto, mil vueltas, lo quiero todo, intento no caer en tentaciones, las ideas que parecían claras ya no lo están tanto, sumo, resto, multiplico, divido, la tarjeta tiembla, en fin, con alguna ligera variación me llevo, llena de euforia, lo que necesito.

Habíamos decidido pasar la noche en un hotel en Bilbao, Lola incluida. Sí, sí, sí… Admiten mascotas, en el Petit Palace Arana Bilbao, céntrico, bonito, canino y con gente muy agradable. En la habitación nos encontramos con una camita preparada para Lola, un cuenco y una bolsita de pienso ¡que gustito más perruno! Y el desayuno es, mmmm, buenísimo y con un variado menú que no había visto en otros hoteles, servido en un pequeño, pero precioso y acogedor comedor.

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Desayuno buffet del Hotel Petit Palace Arana Bilbao

Pero, Lola es un espíritu curioso, inquieto. Se pasea, busca su sitio, quiere beber agua sin parar buscando calmar con litros y litros su entusiasmo, va de un lado a otro de nuestra cama y mi compañero es de sueño ligero. Con nuestras maletas preparo un muro para que sus paseos nocturnos se limiten a mi lado de la cama… ¡Alma de cántaro! Que Lola no es tonta. En menos de un minuto se rió de mi barricada colándose por debajo de la cama.

Finalmente, él duerme, ella duerme y yo miro fijamente la oscuridad de la habitación. No puedo dormir y no sé por qué. Estoy cansada, tengo sueño, pero no puedo dormir. Comienzo mi ritual mental para estos casos. Hago un recorrido mental por el abecedario buscando palabras relacionadas con color, coches, naturaleza o con cualquier tema, para engañar a esa idea que no me deja dormir y, poder así, conciliar el sueño.

Finalmente, lo consigo. Me quedó profundamente dormida un rato. Me despierto luego, Lola me acompaña al baño, vuelvo a la cama y, justo en ese momento, esa idea peregrina que me mantenía despierta antes se materializa en mi mente, dejándome completamente espabilada y con los ojos abiertos como platos ¡he cometido un error!

Vuelvo atrás en el tiempo, a ese momento en el que decido que las mesas de Ikea son la mejor opción, a esa sensación de euforia que me invade ante la posibilidad de que mi lugar de trabajo sea el sitio de mis sueños, a ese instante en el que mis emociones nublan a mi cerebro lo suficiente como para no dejarme ver que el tablón de Leroy Merlín tiene 20 cm. más de profundidad… 20 centímetros más para cortar telas, fotografiar, planchar, pintar… Como de costumbre, mi mente se aclara de madrugada, cuando no hay nada que se pueda hacer.

Pero, los errores siempre vienen de la mano con dos cosas: el aprendizaje y la solución. Eso, si estamos en la disposición de darles espacio. El aprendizaje: cuando creo que ya tengo la solución a algo, conviene darle una vuelta más. La solución está en que seguimos en Bilbao y mañana puedo volver a Ikea y resolver la errata.

Sigo con los ojos como platos, si, si, como los del emoticono de Whatsapp. Lola duerme, él duerme y yo estoy allí, en medio de la oscuridad, sin poder consultar mis notas. Esta es una de esas pocas ocasiones en las que deseo que se haga de día ya. Me la juego. Me levanto de puntillas, aprovecho la poca luz que se cuela por las ventanas, saco de mi bolso la libreta y, en el baño, confirmo que sí, que el tablero de Leroy Merlín tiene 20 cm. más de ancho, pero que las patas de Ikea ¡son más baratas! además de más bonitas.

¡Excelente! Mi error ahora es una victoria. Sólo tengo que esperar a que salga el sol, contarle a este maravilloso hombre que me he equivocado e, inmediatamente, decirle que tengo la solución: devolvemos los tablones de Ikea antes de irnos a casa, me quedo con sus magníficas patas, luego voy a Leroy Merlín a por dos tablones en lugar de los tres de Ikea (una ventaja más) y, como si todo lo anterior fuese poco, me ahorro algo de dinero ¿no es genial?

Sigo con los ojos como platos… Son las 5:37 de la madrugada y estoy en el cuarto de baño, sentada sobre un cojín, en el suelo de este estupendo hotel amable con los perros, escribiendo este post. Y me siento agradecida de haber encontrado el lado positivo de este error. ¿Será que si vuelvo a la cama logro dormir?

Vuelvo a la cama y recuerdo el vídeo de Victor Küppers que me envío una compañera del trabajo justo esa mañana, en el que comprendí por qué el conocimiento y la habilidad suman, pero la actitud multiplica.

10 cosas que no sabía acerca de los perros

Puede que conozcas a muchos perros, pero hay cosas de las que sólo te enteras hasta que compartes tu vida con uno de ellos. Estas son sólo 10 de las cosas que he aprendido desde que vivo con Lola.

1. No todos los perros son iguales. Como iguales tampoco somos todas las personas. Cada perro tiene su personalidad, independientemente de su raza o sexo. Y es algo que debemos comprende y disfrutar. La educación hace que su convivencia con las personas sea mejor, pero no cambiará el hecho de que cada uno de ellos es un ser único que nos sorprenderá día a día con sus particularidades, sino ¿de qué hablaríamos todos los dueños de perros en los parques?

2. Los perros también tosen ¿Tú lo sabías? Yo no, que estornudan sí, pero que tosen fue una primicia para mí cuando Lola sufrió su primera, y hasta ahora única, ‘tos de las perreras’. Es similar al resfriado que padecemos las personas y, aunque no es peligrosa, sí que es contagiosa entre los perros que, cuando la tienen, tosen y carraspean igual que nosotros. Si la tos es muy intensa, puede provocar que el can expulse espuma blanca por la boca y vomite alguna vez. Si tu perro tose, acude al veterinario.

3. Un cachorro es capaz de dormir toda la noche. Si, si, si… Lola se metía a su cama cuando yo me iba a la mía y dormía toda la noche. Nunca me dio una de esas noches intensas de llantos perrunos, pero al amanecer tenía las baterías cargadas a tope para hacer más de una travesura ¡en mi propia cara! Porque si hay algo que siempre ha caracterizado a mi Lola es que a la hora de liarla, nunca lo hace a mis espaldas.

4. De su primera cama solo te quedará el recuerdo. La primera cama de un cachorro no es como la cuna de un bebé, que luego podrán aprovechar hermanos, primos y amigos. No caigas en la tentación de comprar una cama cara, por bonita que sea o por adorable que parezca tu perrito. Se la comerá, sin piedad, con fiereza y no descansará hasta convertirla en poco menos que un puzzle.

5. El bidé o la barra del bar. No sé en que momento de su infantil existencia Lola apoyó su cabecita en el borde frío del bidé y a mí se me ocurrió abrir el grifo para que viese el agua, como no la hubiese visto ya. Desde ese momento, cuando desaparece por un largo rato, me asomo por la puerta del baño y la encuentro allí, apoyada mirando el grifo y, más de una vez me ha mirado como si me dijera “¡Vaya! estabas tardando”. Alguna vez su sed coincide con el momento en que me estoy lavando las manos, la veo esperándome y me apresuro a abrirle el grifo, aún con el jabón en las manos, bebe dos tragos y se va, como si su única misión hubiese sido hacerme derramar agua en el suelo. Su cuenco sólo lo usa en caso de emergencia.

6. Sí, existe un juguete indestructible. Y es el Kong, un curioso juguetito de goma parecido a un panal de abejas, que tu perro morderá y morderá hasta el cansancio para conseguir la galleta que introduzcas en su interior. Lola aun conserva el suyo, con las marcas de sus dientecitos de leche, y dentro de él le doy su merienda todos los días. Lo puedes meter en la lavadora junto con su cama.

7. Dame la patita. Dale tempo a tu cachorro para que aprenda las cosas con tu sabios consejos. Pero, si pasado un tiempo, tu paciencia flaquea y sospechas que ya tu perro se ríe de ti, no lo dudes, compra sus favores con galletas. Así aprendió Lola que sus ‘necesidades’ se hacían ‘durante el paseo’ y no ‘a la vuelta del paseo’. Mostrándole el bote de gotas junto con una galleta, conseguí completas sus tratamientos contra la otitis y la conjuntivitis. Así también le enseñe a dar la patita. Ahora se la da a todo el que se la pide, menos a mí… Cuando se la pido, se tumba y mira hacia otro lado. Yo no sé si reír o llorar.

8. Las chicas también ‘marcan’. Yo estaba convencida de que sólo los machos hacían ‘pis’ donde antes lo ha hecho una hembra. Lola también lo hace, sobre el pis de otro perro o perra y, segura estoy de que, en medio de la selva africana, también lo haría sobre el del león más fiero del lugar.

9. Me parece haber visto a un lindo gatito. A Lola le gustan más los gatos que los perros. A la mayoría de los perros les gruñe, en su afán de dejar claro que ella es la que manda. Pero, cuando vamos a alguna casa donde hay gatos, va detrás de ellos. Claro, el felino en cuestión, confundido ante la inusual atención perruna la evita y ella llora al ver que su gesto amistoso no es bien recibido.

10. Al veterinario, feliz como una perdiz. Lola no sólo no teme visitar la clínica veterinaria. Es que le encanta ir. Alguna vez que hemos pasado andando frente a su puerta he tenido que entrar para que esta paciente tan agradecida salude a todo el equipo y reciba, claro está, una galletita.

Todos los días se me ocurre alguna cosa más que no sabía de los perros hasta que conocí a Lola. Si tu perro te ha abierto los ojos, más de lo usual, al mundo canino, cuéntanoslo.